Cayetano Heredia
 
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Este Especial ha sido elaborado, en el marco de las actividades por el Sesquicentenario de Cayetano Heredia, por la Oficina General de Comunicaciones y Oficina General de Estadística e Informática, habiéndose contado asimismo con el valioso apoyo del Dr. Eduardo Zárate de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

 

 
Biografia

José Cayetano Heredia Sánchez (1797-1861) nació en Catacaos (Piura), caserío del desierto piurano, en la noche del 5 de agosto de 1797. Nació de padre desconocido y la pobreza rodeaba a su familia, con razón Carlos Enrique Paz Soldán escribió que, la ceremonia bautismal tuvo a la pobreza como madrina y al desamparo como padrino.

No existe mayor información sobre su niñez y temprana adolescencia, sin embargo, su discípulo José Casimiro Ulloa menciona, que su temprana pasión por el estudio lo llevó a Lima, al lado de un sacerdote franciscano, con quién aprendió gramática, latín, matemáticas y doctrina cristiana, habiendo tenido acceso al uso de biblioteca y de repositorios documentales, que estimularon su espíritu sensible y su inteligencia excepcional, demostrando una precoz vocación de servicio, orientándose al sacerdocio de la medicina.

En 1813, a la edad de 15 años, fue admitido en el Colegio de San Fernando por el Rector Don Fermín de Goya, prebístero, a quién Hipólito Unanue confiara la dirección de esa Casa de Estudios, en cuyo ambiente se vivía más acontecimientos políticos que académicos, pero a pesar de ello se llevaba una vida conventual, habiendo pasado el largo periplo de 14 años, como escolar fernandino, con notables calificativos durante su educación, fue asistente de algunas materias, realizó multitud de trabajos dentro del colegio para retribuir los costos de su beca. Se recibió en 1826, a los 29 años, como "Profesor de Medicina" (título profesional de los médicos de la época). Heredia perteneció a la segunda promoción de la Escuela de Medicina San Fernando.

Heredia, excelente anatomista, se desempeñó como cirujano, muchas veces tuvo que rehuir de los compromisos políticos frecuentes, pero nunca se excusó de servir en lo referente a su profesión, saliendo a las crudas campañas del Perú. Pudo hacerse pronto un nombre en la profesión y en el ejercicio privado de la medicina, con lo que logró una pequeña fortuna, que gastó enviando a Europa y manteniendo a sus discípulos, a quiénes llamaba "hijos", para perfeccionar y actualizar conocimientos y así contribuir al establecimiento de la Facultad de Medicina de Lima, con los progresos de la medicina y de la educación médica principalmente de la escuela francesa (París). Asimismo, por la correspondencia con sus discípulos y por las obras que encarga, indicaría que se encontraba actualizado en lo que a textos se refiere. En cuanto a producción escrita en materia de educación médica, se encontraba contenida en el Reglamento que preparó para la Facultad en mención.

Entre las funciones desempeñadas por Heredia se encuentran la de Rector del Colegio de la Independencia, y después de la Facultad de Medicina. Se menciona en los escritos sobre Heredia, que recibió débil apoyo, cuando la política lo apartó de su función en 1860, y que asimismo, las tristes experiencias ensombrecieron el tramo final de su vida y seguramente precipitaron su muerte.

Heredia dejó de existir "rumiando amargura", según señala el Historiador Jorge Basadre, el 11 de junio de 1861, a la edad de 64 años, luego de una carrera llena de logros como también de tropiezos, pero que sin lugar a duda, dejo huella imborrable de gran profesional, ciudadano y sentir humano. La noticia de su desaparición conmovió al país, cuenta Manuel Atanasio Fuentes que: "El cadáver del Dr. Heredia (cosa primera vez vista en Lima), fue conducido en hombros por los estudiantes, de la casa mortuoria al templo y de allí al cementerio general, seguido de un numeroso cortejo a pie, en donde se pronunciaron discursos y se derramaron no las lágrimas que arranca a todo hombre el espectáculo del sepulcro, sino las que derrama el corazón comprimido por un acerbo dolor".

 

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