INFLUENZA

INFLUENZA

Generalidades

La Influenza es causada  por un virus que ataca preferentemente el tracto respiratorio alto – la nariz y garganta-  bronquios y raramente también los pulmones. La infección usualmente dura una semana  Es caracterizada por un inicio súbito de fiebre alta, dolores musculares, dolor de cabeza, severo malestar general, tos no productiva, dolor de garganta y secreción nasal. La mayoría de las personas se recupera en una o dos semana sin requerir tratamiento alguno. En los extremos de la vida (infancia y ancianidad) así como en personas que padecen enfermedades previas como: Enfermedades Respiratorias Crónicas, Diabetes Mellitus, Cáncer, Enfermedades Renales o Cardiológicas, la Influenza se constituye en un serio riesgo para la vida. En estas personas la infección puede desarrollar severas complicaciones, empeorar las enfermedades de fondo llegando inclusive a la neumonía y la muerte

La Influenza aparece rápidamente alrededor del mundo en epidemias estacionales, generando impacto económico en las poblaciones afectadas por los gastos que origina por concepto de atenciones, medicamentos, hospitalización y manejo de las complicaciones, así como por la pérdida de la capacidad laboral de las personas afectadas.

En las epidemias anuales de Influenza 5-15% de la  población es afectada con infecciones de tracto respiratorio superior. La hospitalización y muerte podrían ocurrir en grupos de elevado riesgo (ancianos y personas que padecen enfermedades crónicas). Se calcula como resultado de las epidemias anuales entre tres y cinco millones de casos severos de la enfermedad, así como entre 250 000 y 500 000  muertes cada año alrededor del mundo. La mayoría de muertes reportadas asociadas con Influenza en países industrializados ocurren en personas mayores de 65 años.

Mucho menos conocido es el impacto de la  Influenza en países en vías de desarrollo. Por ejemplo en el brote de Influenza en  Madagascar en el 2002,  más de  27 000 casos fueron reportados durante tres meses y 800 muertes ocurrieron a pesar de la rápida intervención. Una investigación de brote coordinada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) encontró que las consecuencias para la salud fueron severas en poblaciones pobres con limitado acceso a los servicios de salud.

 

El virus

Los virus actualmente circulantes que causan la enfermedad en los seres humanos se dividen en dos grupos: A y B. Influenza A  tiene  2 subtipos los cuáles son importantes para los seres humanos: A (H3N2) y A (H1N1),  éstos son asociados con  mayor mortalidad. Los virus de la Influenza son definidos por  2 componentes proteínicos diferentes, conocidos como antígenos ubicados en la superficie del virus llamados: Hemaglutinina (H) y Neuroaminidasa (N).

La mutación (cambio) genética de estos virus ocasiona la necesidad de la reformulación anual de las vacunas influenza.

Pandemia de  Influenza

Tres veces en la última centuria la Influenza a virus A, ha presentado mayores cambios genéticos en su componente H, resultando en pandemias de grandes proporciones con número elevado de muertes. La más famosa pandemia fue la de la Gripe Española, que afectó a gran parte de la población mundial y que causó la muerte de al menos 40 millones de personas entre  1918-1919.  Recientemente, otras dos pandemias de  Influenza A  ocurrieron en 1957 (“Influenza Asiática”) y 1968 (“Influenza de Hong Kong”) las que causaron significativa morbilidad y mortalidad global. En contraste con lo que comunmente ocurre estas epidemias ocasionaron además la muerte de jóvenes y adultos jóvenes saludable.

Ultimamente brotes limitados de una nueva influenza  subtipo A (H5N1) directamente transmitida de aves a seres humanos ha ocurrido en Hong Kong,  Región de China in 1997 y 2003. 

Transmisión

El virus es transmitido de una persona a otra a través del aire, por las gotitas que eliminan  las personas infectadas cuando tosen o estornudan. El virus de la Influenza entra al cuerpo a través de la nariz o la garganta; luego de lo cual la persona desarrollará síntomas entre uno a cuatro días después. La persona infectada puede contagiar desde el día previo a la presentación de los síntomas hasta 7 días después.

La enfermedad se esparce rápidamente en la población especialmente si median condiciones de hacinamiento. Climas fríos y secos facilitan la viabilidad  del virus, pudiendo éste sobrevivir largos períodos fuera del cuerpo. Como consecuencia las epidemias estacionales aparecen en invierno en áreas templadas.

Diagnóstico

La Enfermedad Respiratoria causada por la Influenza es difícil de distinguir  de otras Enfermedades   causadas por otros patógenos respiratorios, si nos basáramos sólo en los síntomas. En tal sentido es importante la confirmación del laboratorio, los exámenes rápidos han hecho recientemente posible detectar los virus Influenza en treinta minutos.

Sin embargo a pesar de la ventaja de los exámenes rápidos, es importante la recolección de muestra para cultivos, pues estos proporcionan información muy importante tal como: virus circulantes, subtipos y variantes; la que se necesita para determinar tratamientos, quimioprofilaxis y la formulación de vacunas para el siguiente año.

Prevención: Influenza y vacunas

La vacunación es la medida principal para prevenir la Influenza y reducir el impacto de las epidemias. Varios tipos de vacunas de Influenza han sido utilizados por más de 60 años. Ellas son seguras y efectivas en la prevención de brotes de Influenza.

Es recomendable que las personas mayores y aquellas a quiénes se les considere de “alto riesgo”  sean vacunadas. La vacunación en el adulto mayor ha contribuido a reducir la morbilidad relacionada a Influenza en 60% y la mortalidad en 70-80%. Inclusive en adultos saludables la vacuna ha demostrado ser muy efectiva (70-90%) en términos de reducción de la morbilidad, demostrando ser una estrategia costo efectiva. En este grupo etareo. La efectividad de la vacuna dependerá  primariamente de la edad y del estado inmunológico de la persona vacunada, así como del grado de similitud entre los virus circulantes y los de la vacuna. En consecuencia la vacunación puede reducir los gastos de salud generados por la enfermedad y la pérdida de productividad asociada a Influenza.

Las vacunas Influenza contienen en su composición trazas de proteína de huevo, por tanto no deberían ser utilizadas en individuos alérgicos a la proteína de huevo.

Los cambios genéticos continuos en los virus Influenza, determinan que la composición vírica de la vacuna deba ser ajustada anualmente, para incluir aquellos de más reciente circulación como: Influenza A(H3N2), A(H1N1) e Influenza B.

La Red Global de Vigilancia de la Influenza de la Organización Mundial de la Salud OMS, determina anualmente la formulación de la vacuna. La Red conformada por 112  Centros Nacionales de Influenza en 83 países, es la responsable de monitorizar los virus Influenza circulantes en humanos e identificar aquellos nuevos. Basados en la información generada por la Red la OMS recomienda anualmente una vacuna que contenga las tres cepas más virulentas en circulación.

Tratamiento y profilaxis: Agentes Antivirales

Para la mayoría de personas la influenza es una enfermedad del tracto respiratorio superior que dura varios días y que sólo requiere tratamiento sintomático. En pocos días el virus es eliminado del cuerpo. Antibióticos, tales como penicilina están diseñados para destruir bacterias no pueden atacar a los virus. Por tanto los antibióticos no juegan un rol en el tratamiento de la Influenza,

aunque ellos son usados para tratar complicaciones.

Drogas antivirales para Influenza son importantes coadyuvantes de la vacunación para el tratamiento y prevención de la Influenza. Sin embargo no son substitutos de la vacunación. Por muchos años, cuatro drogas antivirales que actúan previniendo la replicación del virus han sido utilizadas. Ellas difieren en términos farmacocinéticos, efectos colaterales, vías de administración, grupos de edad objetivo, dosis y costos.

Los Antivirales deberían usarse en aquellos pacientes con alguna condición de inmunosupresión. Cuando son tomados antes de la infección o durante los estadios tempranos de la enfermedad (dentro de los dos primeros días de iniciada), los antivirales pueden ayudar a prevenirla y si la enfermedad ya se ha iniciado  su administración temprana puede reducir la duración de los síntomas de uno a dos días.

Por muchos años, Amantadina, Rimantadina fueron las únicas drogas antivirales. Sin embargo pese a su relativo moderado costo, estas drogas son efectivas sólo contra la Influenza tipo A  y pueden ser asociadas con efectos adversos severos (incluidos delirios y ataques que ocurren mayormente en personas ancianas o con dosis altas). Cuando son usadas para profilaxis de Pandemias de Influenza a bajas dosis, tales eventos adversos son poco probables. En consecuencia el virus tiende a desarrollar resistencia a estas drogas.   

Una nueva clase de antivirales ha sido desarrollada: Inhibidores de Neuraminidasa.  Drogas tales como Zanamivir, y Oseltamivir tienen pocos efectos adversos (aunque Zanamivir puede exacerbar el asma u otras enfermedades crónicas) y el virus infrecuentemente desarrolla resistencia. Sin embargo estas drogas son caras y no disponibles para su uso en muchos países.  

En casos de Influenza severa, la admisión hospitalaria a la unidad de cuidados intensivos, la antibióticoterapia para la prevención de infecciones secundarias y el soporte respiratorio pueden ser requeridos.

            ESTRATEGIA SANITARIA NACIONAL DE PREVENCION
Y CONTROL DE LA TB

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